martes

No me invites a volar si me vas a dejar caer.

Link, por un lado; link, por el otro.


Recorro la ciudad apresurada, el cielo se va tornando de un gris oscuro y no me quiero mojar. Nada más girar la esquina empiezan a caer las primeras gotas, hasta que en cinco minutos se convierte en un diluvio; en un vano intento por esquivar un paraguas, piso una baldosa rota que empapa mis zapatos. Casi me importa, si no fuera por la actitud de apatía que tengo desde hace meses. Al fin llego al portal, me quito el sombrero y contemplo impasible la gabardina completamente oscurecida goteando. Subo por las escaleras con los zapatos en la mano, abro la puerta de casa y la calidez del ambiente me da una falsa tranquilidad, mientras me deshago de la ropa húmeda. 
Me tiro al sofá enrollada en una manta y, cuando creo que me he librado de la lluvia, empiezo a llover. Deambulo perdida, de habitación en habitación. Y me caliento un vaso de leche, como si eso pudiera llenar el vacío que siento en el estómago. Y es que un puñado de promesas frágiles producen más decepción que el peor de los desencuentros. Entro en la habitación y mi mirada se dirige hacia la foto del corcho. Aún no sé qué hace ahí. La arranco y hago trizas con rabia. El diablo está en los detalles, dicen
Y no sé por qué razón, pero ahí está esa esperanza, esa trampa que se viste de ilusión. Ese clavo ardiendo que surge entre las lágrimas, la indiferencia y el desencanto.  La esperanza de que me saque de este agujero negro. La absurda esperanza de que me salve el enemigoAún no sé que la salvación está en mis manos. Está en las garras que saben qué hacer con la foto del corcho

Lara

miércoles

No pretendas apagar con fuego un incendio.


Arrastro la bolsa de tela llena de cosas por la habitación. Uno guarda tanto que de vez en cuando se replantea qué es útil y qué no, para hacer limpieza. O qué es inútil pero se le da otra oportunidad. Al objeto o a ti. Tal como la vida.

Decido llevar a quemar los cuadernos de notas, papeles y libros de instrucciones. Esos que se encuentran debajo del cajón. Los miro arder hasta que se reducen a cenizas. "Qué inútiles..." -pienso. Y, sin embargo, a la vez, recapacito: "bueno, incluso los restos sirven para nutrir la tierra". 

esa agenda donde me escribiste aquello, al fuego; y ese bloc donde estaban nuestras fotos y nuestras frases, al fuego. Al fuego también nuestro sitio; tu voz; y tu sonrisa; y lo que decían tus ojos. Todo al fuego. Quiero verlo arder, para que puedan por un momento sentir lo que yo he sentido al encontrarlos, al recordarlos. Porque ni el alcohol es tan inflamable como ellos

Y algún día veré que el calor de estas llamas no me está quemando, me está desinfectando las heridas. Y cada vez que vea las cicatrices me reconfortará mirar atrás y pensar que nunca me doblegué. Que lo intenté a pesar de todo y de todos. Que ni el miedo ni el dolor valieron como excusas, cuando realmente merece la penaSé, a ciencia cierta, que no fue a deshora. Lo sé. Sé que sólo es demasiado tarde cuando las cosas son definitivas. Algún día lo descubrirás. Será el día que mi cicatriz haya hecho que sí lo sean.

Lar



jueves

Para poder vivir con otras personas tengo que poder vivir conmigo mismo

Las cosas nunca salen tan mal como aparentan

Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence


Matar a un Ruiseñor
Harper Lee

lunes

Nunca tomo grandes decisiones ni después del atardecer ni antes del amanecer.




Qué desperdicio de talento. Escogió dinero sobre poder. En esta ciudad (Washington, DC) ese es un error que cometen casi todos. El dinero es la mansión en Sarasota (Florida), que comienza a derrumbarse a los 10 años; el poder es el antiguo edificio de piedra que dura siglos. No puedo respetar a alguien que no ve la diferencia

House of Cards

viernes

Un abuelo es alguien con plata en su cabello y oro en su corazón

Conozco a una persona e x c e p c i o n a l. Te puede contar una aventura de cada año de su vida, la historia de cada sitio visitado, todos los cumpleaños que te puedas imaginar y con qué otro acontecimiento coincide en fecha, toda la retahíla de medicinas que le ha recetado el médico sin pestañear y con todo lujo de detalles; y yo no me acuerdo de lo que he hecho la semana pasada. Imaginaos qué memoria. No puede darme la receta de la tarta de manzana, porque cada día innova con algo, pero, incluso  con mermelada sin azúcar, incluso con galletas integrales, sigue estando mejor que la de una pastelería. O las almejas a la marinera. O los caracoles. O la paella. Bendita paella. Es una persona que presume de lebaniega, pero... no se te ocurra meterte con Noja. ¿Tú crees que eres fuerte? Quítate esa idea de la cabeza, no conoces a mi abuela. Hay mil razones para decir que es excepcional. En uno de los golpes más bajos que me dio la vida, me dijo muy seria: "No hay que rendirse ¿eh, Lara? Y ahora más que nunca, no te puedes acoquinar, las cosas hay que lucharlas". No podéis imaginaros la de veces que me he repetido esas palabras, la esencia que hay en ellas. Esa mano que tiene para resolver los problemas, no la tiene cualquiera. Es excepcional por cómo tiró de todos nosotros cuando debió ser al revés. Por cómo, con las hernias y las piernas y el azúcar y las cervicales y los mareos y un largo etcétera, no la puedes decir que qué hace pintando, o que qué hace arreglando los tomates, o en el gallinero, o podando los setos, pero qué preguntas, es que ¡hay que hacerlo! ¡Que hay muchas cosas que hacer y no se hacen solas! Esa independencia que consigue con su orgullo. Lo mejor, que lo hace sin que la veamos, no vaya a ser que la ayudemos o la digamos que descanse un poco... "ya lo hago yo, que como me quede quieta, no me voy a volver a mover". Tiene una larga lista de excusas para seguir trajinando. Y es que, como muchos abuelos, está hecha de otra pasta. Por cómo la gusta la política, por su peculiar punto de vista, tras verse todos los debates y después comentarlos conmigo; es excepcional por cómo nos enseña la importancia de la familia, por las broncas que nos echaba a David y a mí cuando de pequeños discutíamos... "Porque sois hermanos y tenéis que estar unidos, en un futuro solo os vais a tener a vosotros". Y por esa educación que tiene, y por lo presumida que es, y por esa elegancia que porta sin querer, pero que yo observo y admiro. Cada vez que mi madre me dice que cómo me parezco a ella lo único que pienso es "ojalá, alguna vez"
Aprendo tanto de ti cada visita, abuela... 
Espero que me sigas enseñando mucho tiempo los valores que hay en cada línea, el de saber afrontar las cosas, la importancia de la familia, o el perfeccionismo de seguir mejorando, el ser tan independiente, o el de ser valiente y fuerte en tiempos difíciles, el aprovechar las oportunidades o el saber estar. Ojalá, alguna vez, ponga todo eso en práctica con tanto corazón como tú.

Tu nieta, te quiere y te admira

miércoles

Las fotografías abren puertas al pasado, pero también permiten echar un vistazo al futuro

Quien de mí sabe, conoce lo que me gustan las fotos. La verdad, no me gustan, me vuelven loca. Desde tiempos inmemoriales soy la amiga que carga con la cámara a todas partes y la responsable de captar cada recuerdo en un click. Cada viaje, cada historia, cada café, cada fiesta y cada momento. En todos los grupos hay una persona como yo, todos lo sabemos. Como empezaba diciendo, me encantan las fotos. Pero no esas en las que salimos posando, esas de postureo en las que tan guapos quedamos. Las que de verdad me gustan son en las que salimos feos. Feos, porque estamos en medio de una carcajada; feos, porque estamos haciendo el tonto; feos, porque estamos mirando mal al amigo de al lado; feos, porque el maldito flash nos pilla desprevenidos; feos, porque recibimos una sorpresa; feos, porque llevamos esas pintas. Cuando nos vemos en esas fotos, al principio, sólo queremos pasar a la siguiente y, sin embargo, son las únicas, de verdad, os lo prometo, que después nos hacen felices. Porque sólo ellas reflejan la verdadera felicidad de aquel momento pasado. Únicamente ellas nos llevan atrás en el tiempo y nos hacen volver a sentir eso que sentimos mientras nos hacíamos la foto. Creedme, sólo tienen ese efecto las fotos espontáneas. No desechemos las fotos en las que no salimos como nos gustaría, es un desperdicio que con el tiempo no se perdona. 
Por todos esos  recuerdos...














Ohana significa familia. Y la familia nunca te abandona o te olvida.


Quizá se vea raro homenajear a las personas a destiempo. No en el día de su cumpleaños, o el día del padre, o el día de su santo. Sin embargo, no es a destiempo. Es homenajear a tiempo... 
Así, quería entrar en el tema para hablar de dos personas esenciales de mi vida.  Ya os imaginaréis quiénes. Son aquellas que me han enseñado todo lo que ahora soy, que no es poco. Me han hecho ver lo que es la responsabilidad de la familia, la importancia de estar unidos y de cuidar a nuestros mayores. El valor del trabajo y del esfuerzo. El concepto del compromiso y de la bondad. La fortaleza frente a las desgracias y la entereza para asumir lo que venga. La noción del respeto y la tolerancia. He aprendido tantas cosas de vosotros... Mejor dicho: sigo aprendiendo tantas cosas de vosotros...
Por todas esas discusiones. Por cómo uno me repite cincuenta veces las cosas, porque seguramente necesito veinticinco repeticiones; y el otro me echa la bronca y a mitad de frase cambia el tono para que parezca menos amenazante. Por todos esos detalles; por las nueces partidas y los cachos de naranja con chocolate; por las merienditas sorpresa. Por todos esos consejos, porque papá y mamá siempre tienen razón corazón. Por toda vuestra confianza y comprensión. Por la educación recibida. Por todo. Nunca estaré suficientemente agradecida. Sólo quería que lo supierais. Mamá deja de estar 15-M conmigo. Sois lo mejor que nunca podría haber esperado. Os quieru. David, a ti también

lunes

Todo en la vida son ciclos. No hay pérdidas, sino transiciones


Era una persona muy "de borrar". De borrar con la goma, hasta raspar el papel y si no resultaba, de echar típex. De eliminar, de arrancar ese capítulo del libro y hacerlo pedazos. ¿Para qué tener algo que no quieres? Esa era su justificación. Se deshacía de todo, de fotos, de teléfonos, de promesas. Como quien tira la basura. Era su forma de reciclarse. Era su forma de seguir. Había perdido la poca paciencia que tenía hacía tiempo y no permitía que nadie se creyese tener el poder para despreciarla. Prefería hacerlo desaparecer. En su lema estaba el antes actuar que recibir el puñal. Y así iba, como quería, con esa armadura inexpugnable. Lo que le hacía mal lo echaba de su vida. Entendía las etapas de la vida como jarros de agua fría, como dosis de realidad para pasar a lo siguiente. Para qué consentir que te traten de una manera o que te juzguen por algo, si no estuvieron en tu pellejo. Que eres libre, que nadie es quién. Y como la gran parte de las personas esto, o no lo entienden o cierran oídos y la mente, pues prefería ni tan siquiera molestarse en hacer ver. Recuerda esto: sólo te van a querer escuchar aquellos que te quieren. Y lo que debes tener para los demás es un jarro de agua fría y una destructora de papel
Que lo más importante en esta vida 
es poder conservar lo mejor del libro. 
Lara

El vacío es el recuerdo.


Con el tiempo vas dándote cuenta de que lo que antes no creías necesitar, al faltarte te hace falta.
Recuerdo con una sonrisa triste esos ojos verdes con motas marrones. Cuando me miraban mientras empezabas la frase con cara de "no te va a gustar lo que vas a oír, pero lo vas a escuchar" y un "Larita...". Todos esos fines de semana trajinando por la finca con el "pelotas", como tú le llamabas, porque siempre había algo nuevo que hacer, de bricomanía o de construcción, porque lo habías visto aquí o allá, y siempre sin contarle del todo a la tía para que no te quitara la idea. Porque en esta familia ya sabemos que heredamos ese gen de testarudez de conseguir lo que queremos. Al final siempre aparecías con una herida o con un moratón, eras don pupas. Y el hecho de que por mucho que te encargases de que todo lo hiciéramos con precaución y con mucho cuidado, cuando se trataba de ti, se te olvidaban esas advertencias... Cuántas barbacoas. Cuántas. Esas manos enormes llenas de carbón por los calçots y esa técnica para comer las patatas asadas. Aquel horno de barro que construisteis y los cochinillos tan ricos que salieron de él. Cómo te reías de la diabetes y de todo lo relacionado con la salud en su cara, haciendo caso omiso a recomendaciones de médicos. Porque siempre fuiste aquel valiente al que nunca le iba a pasar nada. Esas mañanas en la playa peleando con nuestros padres para que nos dejasen ir a las horas malas del sol. Porque papá hacía de hermano mayor siempre, quitándote ideas locas de la cabeza. Como aquella comida en la que soltaste que ibas a traer una excavadora para hacer una piscina. Todos esos pequeños recuerdos que van saliendo estos días días en mi cabeza. Como el día que me enseñaste a hacerme la muerta en la playa de Trengandín. O cuando contabas todas esas batallas con todo detalle, que no eran pocas... Estoy segura que nunca alcanzarías a entender la admiración que sentía por ti
Por todas esas miradas de complicidad mientras te echaban la bronca y por todos esos momentos que siempre voy a guardar en mi recuerdo. Tío, volveremos a encontrarnos...

Y, con usted, no soy la mujer que quiero ser.

Mr Grey, no soy la mujer que cree que soy.
- ¿Cree que el pasado puede volver?
- Va mucho más allá. Nunca nos abandona
- ¿Nunca?
- Es lo que somos
- Entonces, que Dios nos ayude...

Penny Dreadful 

Quema el mundo antes de que te queme a ti.

Todos somos dos personas: la que el mundo necesita que seamos... 
Dócil... 
Y la sombra
Ignórala y la vida sólo será un sufrimiento

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